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Historia

Historia de la raza Jack Russell Terrier

Los terriers, sus orígenes – El Jack Russell Terrier, su historia – El Reverendo Russell y el perro que inmortalizó su nombre – Más sobre la legendaria “Trump” – Los “caza-ratas” – Comienzan las exposiciones de perros – Evolución del Jack Russell Terrier en el siglo XX – El Jack Russell Terrier es reconocido como raza – El Jack Russell Terrier en Argentina -

El Príncipe Carlos, de caza en la campiña inglesa, acompañado por uno de sus “Jacks”.

Los terriers y sus orígenes

El Jack Russell Terrier es una de las razas pertenecientes al Grupo III (Terriers) de la clasificación de la Federación Cinológica Internacional.
Los Terriers en general fueron perros originalmente criados para cazar alimañas. Su denominación proviene del latín “terra”, que significa tierra. Estos fuertes perros fueron criados selectivamente para que se desarrollaran fuertes y valientes y así poder ser utilizados para la caza de zorros, tejones, ratas y nutrias sobre y debajo de la tierra. Este tipo de terriers es conocido desde tiempos ancestrales, y en el Medioevo ya fueron retratados por escritores y artistas.

Pequeños terriers blancos de trabajo en óleo del siglo XIX

Ilustración de una cacería, siglo XV

Originalmente estos terriers fueron criados para adaptarse al propósito para el que estaban destinados, sin que su aspecto físico tuviera especial relevancia. En  nuestros días, gracias a los esfuerzos de sinnúmero de criadores que seleccionaron sus ejemplares durante décadas, los terriers se han transformado en perros atractivos, que aún conservan su carácter jovial, cómico, y en ciertos casos fogoso. La mayoría de las razas de terriers tienen su origen en Gran Bretaña.
En 1677 Nicholas Fox hizo la división en dos grupos de terriers, a los cuales denominó: -“los del tipo de pelo corto y patas chuecas a los cuales les es más fácil meterse bajo tierra; y los de patas más largas y peludos que pueden cazar sobre el terreno y también adentrarse en la tierra con mucho entusiasmo”.-

Las diferentes razas de terriers evolucionaron por distintas razones. Algunas fueron utilizadas por hombres trabajadores, que crearon un deporte de la cacería de ratas en los galpones industriales; otros terriers trabajaron junto a las jaurías de sabuesos con el propósito de conducir al zorro hacia el llano o adonde el cazador pudiera atraparle a campo abierto. Otros fueron utilizados para ayudar en las cacerías de nutrias o zorrinos. Algunos terriers fueron cruzados con Bulldogs para crear perros de riña. Los terriers tienen mucha auto-confianza y carácter y si bien no todos parecen ser peleadores, la mayoría reaccionará si se ven provocados.

El Reverendo Russell y el perro que inmortalizó su nombre

Esta raza debe su nombre al creador de la misma: el Reverendo Parson John (Jack) Russell (1795-1883). Russell fue un entusiasta deportista, cazador y criador de perros.
Jack Russell fue uno de los miembros fundadores del Kennel Club británico y colaboró en la redacción del Standard racial del Smooth Fox Terrier; y se convirtió en un respetado Juez canino.

En su juventud, estudió en la Universidad de Oxford, y fue justamente allí según cuenta la tradición, que encontró a “Trump” la pequeña perrita de un lechero. El Rev. Russell compró a esta perra blanca, con oscuras manchas marrones sobre los ojos y las orejas y un pequeño anillo del mismo color alrededor de la base de su cola. Trump se convirtió en la hembra fundadora de una línea de sangre que le sirvió a Russell para desarrollar terriers vigorosos para la caza, y con el coraje y la conformación física necesarias para sacar a los zorros que se habían escondido dentro de sus madrigueras; pero sin la agresividad como para que la presa terminara lastimada –lo que se consideraba “antideportivo” en la época-. Éstos hábiles cazadores luego se harían famosos por el nombre de su dueño como “Jack Russell Terriers
Así, el primer perro de John Russell solo fue comprado por su apariencia. Estaba atado a la carreta de un lechero y “Jack” Russell no podía saber si esta perra era capaz de trabajar cazando.

John “Jack” Russell (1795-1883)

El único retrato  existente de Trump fue pintado muchos años después de la muerte de la perrita. La descripción de una Trump de “14 pulgadas de altura”(aprox. 35 cm), comúnmente citada, proviene de una descripción de dicha pintura, aunque en realidad no existe punto alguno de referencia en el cuadro que guíe al observador para saber la altura de la perrita Trump.  Se cree que la arbitraria medida de “14 pulgadas” se basa en que ésa es la altura de un zorro adulto. Sin embargo un zorro y un perro están “construídos” de modo distinto, por lo que un perro de 14 pulgadas de alzada tendrá un perímetro toráxico de 2 a 3 pulgadas mayor que el de un zorro de igual alzada. Basándonos en el tamaño de los perros de trabajo que se utilizan hoy en día en el Reino Unido, sería más acertado suponer que la famosa Trump no tendría más que 12 o a lo sumo 13 pulgadas de alzada (30 a 33 cm aprox).


“Violeta LS”, nuestra propia Trump, separada de la original por más de 170 años…

Más sobre la legendaria Trump

El siguiente es un extracto del libro “Sobre la vida del Reverendo John Russell, una memoria” por E. W. L., 1883 publicado por Richard Bentley & Son, New Burlington St., London 

…”Cuando Jack conoció a Trump…Era una gloriosa tarde a fines de Mayo, cuando paseaba por las praderas de Magdalen […] Pero antes de que alcanzara Marston, un lechero con un terrier lo encontró –justo un animal como Russell solo había visto en sus sueños; titubeó y quizás actuó como en la escena de Diana entreteniéndose en el baño, pero a diferencia de aquel desgraciado cazador, él nunca se movió de su sitio hasta haber obtenido su premio y asegurárselo para sí.[…]…”Ella se llamaba Trump, y se convirtió en la progenitora de esa famosa raza de terriers que, desde aquel día y hasta el presente, estuvo asociada al apellido Russell en casa y en el extranjero – su hábil y astuta compañera en los campos de caza.[…] Aún existe un óleo pintado, y según creo en posesión de su alteza el Príncipe de Gales; pero como una copia, realizada por un talentoso artista que ahora está en mi posesión y que fue reconocida por Russell no solo como admirablemente similar al original, sino igualmente buena como “tipo” de la raza en general. Trataré, seguramente de forma imperfecta, de describir el retrato tal cual se ve, ahora, delante de mí.
En primer lugar, el color es blanco con un parche tostado oscuro sobre cada ojo y oreja, mientras que una mancha similar, no mayor a un penique, marca la base de la cola. El pelaje que es grueso, cerrado y algo duro (de alambre, está bien proporcionado para proteger al cuerpo de la humedad y el frío, pero no tiene afinidad alguna con el largo y áspero pelo del Scotch terrier. Las patas son tan rectas como flechas, los pies perfectos; el lomo y la conformación del marco en general son indicadores de temeridad y resistencia; mientras que el tamaño y la altura del animal pueden compararse con el de una zorra adulta.”…


Russell, vestido para una partida de caza.

La causa por la cual Russell alcanzó  la fama, y su nombre quedó inmortalizado en la raza que creó, es que tuvo la buena fortuna de vivir toda su vida durante un período en que la cacería montada del zorro se popularizó en el Reino Unido.

Si bien Russell en sus inicios gustaba de utilizar sabuesos para la caza, luego se encariñó y surgió en él una verdadera afición por los terriers. La misma simpatía por estos terriers pequeños y blancos sintió su esposa Penélope, y sus perros fueron reconocidos como excelentes perros de trabajo.

Mrs. Russell

Los “cazaratas

Los terriers pequeños, utilizados como ratoneros florecieron después de la “Ley de Vallados” (Enclosure Movement). En la centenia que va de 1750 a 1850 esta ley forzó la migración obligatoria de millones de pobres desde sus tierras de labor hacia las ciudades, donde rápidamente se vieron hacinados y a la merced de muchas enfermedades transmitidas por los roedores; como así también hambrientos de nuevas diversiones. Los “Rat Pits” eran sitios en que los pequeños perros ratoneros demostraban sus habilidades, mientras los hombres se divertían viéndoles cazarlas al tiempo que corrían las apuestas.

Corren las apuestas, mientras las ratas hacen lo propio frente a los perros.

A la izq. de página un “Jack” descansa sobre el mandil de una montura mientras es observado por un típico caballo inglés de cacería.
Sobre la derecha otro “Jack” espera, tan atento como el cochero, la aparición del amo

Entretanto, los demás “pequeños terriers blancos” hacían lo propio, manteniendo a raya los roedores y otras alimañas de las caballerizas de la alta burguesía. Eran perros “doble propósito” que mantenían los establos desratizados entre cacería y cacería.
Los “Jacks” supieron hacerse su propio lugar en las jaurías de caza,  y su carácter alerta, su buena disposición para el trabajo y su inteligencia le hicieron uno de los perros preferidos de los hombres de a caballo.

Comienzan las exposiciones de perros.

Damas de sociedad exhiben orgullosas a la cámara sus mascotas premiadas.

Cuando la primera exposición canina tuvo lugar, en 1859, Russell ya llevaba más de 4 décadas cazando con sus pequeños terriers blancos.
       Las exhibiciones de perros fueron una nueva manera para que la emergente clase media, tanto en el Reino Unido como  en Estados Unidos de América,  intentara ganar status, prestigio y exclusividad.
Muchas fueron las razas de terriers que se mejoraron y estandarizaron en esta época… un resultado directo de la crianza selectiva que ya se venía utilizando con vacas, cerdos, ovejas y pollos.

Ilustración de la publicación “The Illustrated Sporting and dramatic News” de enero de 1887, que muestra a los perros de la Exposición de Invierno en el Crystal Palace. Abajo a la derecha un terrier blanco que hoy calificaríamos de Jack Russell Terrier de pelo “broken”.

Grabado de la época: Crystal Palace Dog Show (1877.)

El Rev. John Russell no estuvo de acuerdo en registrar a sus propios perros en el Registro del Kennel Club, aunque  sí se convirtió en uno de sus socios fundadores. Ocasionalmente ofició como Jurado en algunas exhibiciones, siendo una de las más recordadas la que tuvo lugar en el Crystal Palace en 1874.

Antes de la cría selectiva, los animales eran libres de escoger sus parejas reproductivas. Bakewell fue la primera persona  en demostrar que seleccionando y controlando a los machos (por medio de defensas o vallados) las poblaciones caninas de las granjas, caballerizas y cotos de caza podían fácilmente desarrollarse, crearse y mejorarse en calidad.

Pabellón de caniles (kennels), como podía vérselos a fines del siglo XIX.

Los perros, por supuesto eran algo para valorar y atesorar. Esta moda quizás fuese promocionada por la propia Reina Victoria, quien era una ávida coleccionista de perros y a quien se debe que la Sociedad para la Prevención de la Crueldad a los Animales (SPCA), adquiriese la categoría de “Real” al convertirse por su orden en la “Real Sociedad para la prevención de la crueldad a los animales” (RSPCA)

Russel aceptó gustoso la invitación del Kennel Club y juzgó la famosa exposición del Crystal Palace. Aparentemente a Russell no le agradó demasiado lo que vió en el Show del Kennel Club ya que nunca más aceptó otras invitaciones para volver a ser Jurado y rechazó con firmeza las insinuaciones e invitaciones a inscribir a sus propios perros. Los originales “Jacks Russells” jamás fueron inscriptos en registro alguno. 

El propio Russell describió a los terriers que había visto en la pista de exhibición como rosas cultivadas. Dijo: -“Los verdaderos terrier (mis propios perros eran diferentes con respectos a los presentados en el concurso como una eglantina salvaje puede parecerse a una rosa de jardín”.

Hasta ese entonces algunos criadores hablaban de Parson Russell describiendo a sus perros de trabajo, pero Robert Leighton lo aclara específicamente en su libro publicado en 1910 “Los perros, y todo sobre ellos” que el término cada vez más usado para describir a los pequeños terriers blancos de trabajo era el de Jack Russell Terrier
El libro del Cap. Jocelyn Lucas sigue siendo aún hoy un excelente material de lectura y un gran compendio sobre el terrier de trabajo de alrededores la década de 1930. Para mayor evidencia de ésto, solo basta con leer el libro de Jocelyn Lucas “Terriers de Caza y de trabajo”, publicado en 1931.

El Cap. Jocelyn Lucas en acción, junto a sus terriers de trabajo.
Foto ca. 1930.

Libro del Cap. Lucas, publicado en 1931

Al final del libro,  el propio Lucas revela una lista de más de 100 cazadores que practicaban la cacería de zorro montada en el Reino Unido y da los detalles y la descripción que estos cazadores hacen de los perros que utilizan en su labor.

Este fue un período en que el nombre de este perro de trabajo estaba en transición. Y se dice transición ya que el término “fox terrier” se utilizó en muchas listas, casi tanto como el término Jack Russell para describir a los mismos perros. En otras ocasiones aparecen descripciones como: “terriers blancos de caza” o “Terrier de trabajo de Devonshire”. La realidad es que en esa lista de más de un centenar de organizadores de cacerías de zorro, el término Parson Russell Terrier no aparece ni una sola vez y algunas veces la denominación “Fox terrier” es cuidadosamnete precedido por las palabras “cruza” “mestizo” o “sin pedigree”.

Evolución del Jack Russell Terrier en el siglo XX

Poster publicitario de la Exposición  Canina de 1913, el glamour aún no había sido opacado por la “Gran Guerra”

En 1884, se inició el American Kennel Club, y el furor por los terriers que había comenzado en el Reino Unido, también alcanzó a las clases altas de los Estados Unidos.
Algunas pequeñas pautas de esta “moda”, “manía”, o “simple capricho” por los terriers puede verse al rememorar la historia del Westminster Dog Show , donde se le otorgó el premios “B.I.S” (Best in Show) o “Mejor perro de la exposición” a un fox terrier en 1907.
Los terriers volvieron a conseguir ese galardón en las ediciones de 1908, 1909, 1910, 1911, 1915, 1916 y  1917. 

El Jack Russell fue requerido para distintos usos a lo largo del siglo XX, sin perder su natural carisma, vitalidad y energía que lo identifican.

Antes que se desatara la “Gran Guerra”, durante los últimos años de bondad económica de la “Belle Époque”, el JRT continuó viviendo en las casas de los nobles y de miembros de la alta burguesía, bien como perros de trabajo en las caballerizas y formando parte de las jaurías de caza; y también como mascota preferida para los niños por su carácter e inagotable predisposición a compartir sus travesuras.

Óleos de principios del siglo XX.

A partir de 1914, una vez comenzada la Primera Guerra Mundial, la vida social y económica sufrió un brusco giro. Por razones más que obvias la cacería pasó a un segundo plano, fue entonces que se incrementó su utilización como perro ratonero.

La Segunda Guerra Mundial tuvo un gran impacto en la raza. Los perros de cacería fueron menos necesarios y el número de Jack Russell Terriers de trabajo fue drásticamente reducido durante aquellos años.

El original Russell de trabajo frecuentemente era la mascota familiar y fue cruzado con otros tipos populares, incluyendo Corgi, Chihuahua, Fox Terriers y el Staffordshire Bull Terrier. Estos cruces resultaron  en cambios tanto en la conformación  como en la funcionalidad y derivó en un nuevo tipo de terrier de pata de variable conformación. De esta forma los descendientes de “Trump”, la perrita del lechero, son conocidos hoy en día como "Russell Terriers", "shortie Jacks", o "Puddin' Dogs".

Un “Jack”, la mascota del grupo.
Foto ca. 1910

Eddie Chapman, un gran conocedor y entusiasta del terrier de trabajo, no aprueba los registros cerrados.

La “Era de Oro” del Jack Russell Terrierde trabajo, puede ubicarse en las décadas de 1950, 1960 y 1970. En esos años se implementó en el Reino Unido el “week-end” o fin de semana como hoy lo conocemos. Terminaba así lo que aquí en Argentina se conoció como “sábado inglés” en que la jornada laboral se extendía durante media jornada del sábado.  De esta forma había más tiempo libre para ir a las afueras de las ciudades y practicar en el campo diversas actividades junto a los perros preferidos para el trabajo: los Jacks.

El actual Príncipe de Gales es propietario de varios Jack Russell Terriers y un declarado entusiasta de la raza. El retrato de Trump aún continúa colgado en los muros del Castillo de Sandrigham, tal como lo encargó su tío abuelo Jorge VII.

(A la izq.) Sandringham Palace, donde aún permanece colgado el retrato de “Trump”, la primera JRT de la historia. Obra que fue encargada por el entonces Príncipe de Gales, Jorge.; luego Jorge VII.
(A la der) Carlos, actual Príncipe de Gales, junto a “Pooh”

En 1974 se fundó el Club del Jack Russell Terrier de Gran Bretaña para “promover y preserver al terrier de trabajo conocido como Jack Russell”.

En 1976 se creó el análogo Jack Russell Terrier Club de América
Con un alto incremento en la popularidad del Jack Russell Terrier tanto en Gran Bretaña como en E.U.A; en 1983 comenzó a hacerse presión para que el Jack Russel ingresara como raza al Kennel Club. En 1990 finalmente ésto se logró cuando numerosos representantes de pequeños clubes del Jack Russellse reunieron para delinear la conformación del primer “estándar racial” que remitía a perros de 12 a 15 pulgadas de altura. (de 29,5  a 37,2 cm)

El Jack Russell Terrier es reconocido como raza

En 1990 el Kennel Club admitió en sus registros un perro al que llamaban “Parson Jack Russell Terrier”, un nombre inventado para la ocasión. En 1999 el Kennel Club le cambió el nombre y pasó a denominarse “Parson Russell Terrier”, otro nombre inventado sin fundamento por los teóricos del Kennel Club.

El American Kennel Club siguió la decision del Kennel Club del Reino Unido tomando los dos standards de entre 12 y 15 pulgadas de altura y sumando los nombres inventados y cambiando las denominaciones.

En el 2005 el Kennel Club agregó un poco más de confusion a la historia reformando el standard para el perro que venían llamando Parson Russell Terrier, extendiendo las alzadas aceptadas  a un rango que va de los 10 a las 15 pulgadas de alzada a la cruz. (de 24,5 a 37,2 cm)

El American Kennel Club no siguió en esta ocasión a su par británico; en cambio optó por simplemente “crear” una nueva raza denominada “Russel Terrier” a secas.
La descripción de esta raza dice que es originaria del Reino Unido, pero que fue desarrollada en Australia, un país que el Reverendo Russell jamás visitó y que no contó con Jacks Russells hasta entrada la década de 1960.

La F.C.I, ó Federación Cinológica internacional, con sede en Bélgica, agregó a sus registros un pequeño perro blanco en el año 2000. Este perro, fue llamado “Jack Russell Terrier por la F.C.I, aunque la raza fue descripta como desarrollada” en Australia.
En los años 2001 y 2002 el United Kennel Club y el American Kennel Club adoptaron el mismo standard racial  -creado en Australia por la Australian National Kennel Council en 1990- para el terrier denominado Jack Russell.
El standard principalmente describe a un terrier de cuerpo blanco de 10 a 12 pulgadas de altura (24,5  a 30 cm aprox.), con una silueta distinctivamente diferente a la del Parson Jack Russell

El Jack Russell Terrier en Argentina

Es la época en que llegan a Argentina los primeros Jacks Russells. Traídos por los aristócratas de la época para reproducirlos en sus estancias de la Pampa argentina. Sus virtudes fueron bien apreciadas por estancieros, ganaderos y criadores de equinos, tanto como perros de compañía como así también para mantener a las ratas, comadrejas y otras alimañas lejos de los graneros de trigo y maíz que por aquella época Argentina exportaba a gran cantidad de territorios europeos, tras el impacto de la Guerra en sus economías locales.
De aquellos primeros Jackstraídos de Gran Bretaña derivaron los famosos “cuzcos ratoneros” que fueron tan comunes de ver en los campos de la pampa húmeda. Aún hoy pueden verse muchos perros mestizos que de lejos parecen Jack Russells, pero que solo conservan del original perro británico sus virtudes para la cacería de roedores.

Ya en la década de los ’50 y ’60, acorde con el nuevo auge del Jack Russell como perro de trabajo en el Reino Unido, son los estancieros quienes traen nuevamente esta raza a Argentina. Quizás por una cuestión de “élite”, quizás porque el argentino tiene una idiosincrasia particular a la hora de gastar su dinero… el Jack Russell nunca se hizo popular como sí lo fue siempre en otros países. Para muchas personas no se justificaba comprar un perro “sin papeles” y menos gastar en dinero en un perro que para el desconocimiento general parece “un cuzco de campo”.

Quienes ayudaron a popularizar más al JRT fueron los polistas argentinos y en menor medida otros deportistas relacionados con las actividades ecuestres. A partir de los ’80 y ya en los ’90 con más frecuencia, importaron ejemplares que rápidamente ganaron muchos adeptos siempre dentro del reducido grupo de hombres y mujeres pertenecientes de un modo u otro al ambiente ecuestre.

Si bien la raza fue oficializada internacionalmente en 1990, en Argentina el registro inicial para Jack Russell Terrier no se abrió en la F.C.A sino muchos años después.

Benito LS de cachorro, compartiendo una tarde con mis hijos (hoy adolescentes) y sus ponies.

Benito LS hoy, con casi 10 años de vida, sigue jugando con los chicos. En la foto, junto a Violeta LS, arrastrando a la más chiquita de la familia, en un improvisado sulky.

La raza no puede calificarse en Argentina como “popular” o que “esté de moda”. Son muy pocos los criaderos registrados existentes, y la demanda de cachorros crece muy lentamente. Aún es común escuchar consultas de parte de posibles compradores refiriéndose al JRT como al “perro de la película La Máscara” o directamente “el perro de la Máscara” o “al de la publicidad de los pañales” o “el perro de Florencia Peña”. También es bastante usual escuchar que la pronunciación del nombre de la raza se haga con “entonación francesa” demostrando un gran desconocimiento sobre este “pequeño perro blanco de trabajo” que se ha ganado un lugar en el corazón de todos aquellos que hemos tenido la suerte de compartir con ellos cabalgatas, fogones en el campo; y los hemos visto atentos a su trabajo persiguiendo comadrejas y lauchas en algún galpón abandonado… o bien jugando y divirtiéndose como un chico más junto a nuestros hijos.

Fernanda López Santiso – Qualitas Kennel

 
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